Un sistema de salud como una fábrica de autos

En la segunda mitad del siglo XX, vimos un gran progreso en el conocimiento y la aplicación de este para mejorar nuestra calidad de vida. Esto sucedió como fruto de lo aprendido tras 2 guerras mundiales. Por la naturaleza de estos acontecimientos, los procesos que más evolucionaron fueron los de manufactura y cadena de suministros, para luego aplicarlos en diferentes sectores económicos.

La salud se benefició mucho de eso, pero, también podemos ver cómo en nuestros días, se ha tergiversado el concepto de salud llevándonos a pensar que es una mera transacción; y a partir de esto, se crearon los modelos de salud actuales.

En el contexto de esas guerras, lo más importante en salud era poder dar atenciones. Naturalmente habrían bajas y heridos qué atenderse. En la población civil, la idea de salud no difería mucho, lo importante era que la población estuviese activa y funcional para cumplir un rol en una economía de guerra, necesitábamos personas lo más pronto posible. Si hay efectos secundarios o complicaciones, ya se vería después; si no se ganaba la guerra, no habría un “después”.

En esta circunstancias, abastecer de medicamentos, vacunas, personas, infraestructura para atender a la mayor cantidad de personas funcionó bien, se investigó en enfermedades y condiciones agudas (de corta duración) que podían mermar las tropas y población civil con el fin de evitarlas o controlarlas (ejemplo clásico: la penicilina con las tropas americanas). Esto se aplicó de forma extraordinaria y muy exitosa durante la reconstrucción de Europa y toda la Guerra fría, ya que las secuelas de la guerra podían resolverse enfocándonos solamente en las atenciones de las personas víctimas de esas circunstancias.

Sin embargo; hacia finales del siglo XX ya teníamos un periodo de paz nunca antes visto, con una población que había erradicado muchas enfermedades contagiosas que, a inicios del siglo, eran un gran dolor de cabeza.

Los retos cambiaron pero los modelos de salud se quedaron en el pasado, perdimos la perspectiva de que el objetivo de los profesionales y el sector salud es precisamente eso, Dar salud. Podemos entender la salud como lo define la OMS que es “Un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” con esto entendemos claramente que no es solo dar atenciones para “curar” a las personas.

En sentido opuesto a este objetivo, los sistemas de salud crean infraestructura, forman profesionales, hacen procesos enfocados a solamente atender enfermos y, toman en cuenta el número de atenciones como un indicador supremo para medir el éxito de un modelo. Si medimos el éxito de una hospital porque tiene mayor número de personas enfermas atendidas, desde un punto de vista es correcto; como entender que una fábrica de autos es buena porque puede producir un mayor número de autos. Es bueno atender a la mayor cantidad de personas enfermas que necesitan atención, pero esto no puede ser usado para medir el éxito de un modelo de salud. En una perspectiva mayor, lo que buscamos es que hayan MENOS enfermos, que la comunidad de acción de este hospital sea una población sana y que el número de atenciones disminuya con el paso del tiempo.

Necesitamos cambiar el paradigma de que la salud es el acto de acudir al médico, necesitamos un sistema de salud público y privado que promueva la salud enfocado en las personas. Necesitamos diseñar modelos sostenibles donde hayan profesionales, infraestructura e insumos que ayuden a EVITAR que la población se enferme. La pandemia nos ha demostrado que este enfoque no lleva a nada bueno. Hemos visto un sistema de salud estresado al máximo, ni teniendo la mayor cantidad de camas UCI garantizan el éxito. Vimos cómo los países más exitosos en controlar la pandemia se basaron en políticas que buscan la prevención conjuntamente con una capacidad de atención importante.

Espero que con estas líneas, emprendedores e intraemprendedores en salud se animen a hacer el cambio. Y que las personas o pacientes, exijan y consuman servicios que no solo garanticen (si acaso esto es posible) la atención frente a enfermedades; mas bien, buscar servicios enfocados en promover la salud fuera de las paredes de un hospital.

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